Manifiesto
Derechos del estudiante
Compromiso

Manifiesto

¡Arrebatémosle la libertad a la vida!

Camino, estudio, respiro, voy al examen, salgo, me veo con "los otros", voy a dormir. Hablo de lo que me sucede, de mis días, de mis cosas, de mis aspiraciones y de mis miedos. Lo hago por que siempre lo he hecho, vivo sin saber de existir, un día trabajaré entonces me digo: ¿por qué? y ¿por quién?, y un día moriré…
Pero a veces baja la noche, terrible, inmóvil y absoluta, a veces nos paramos a pensar, y cuando pensamos se ruborizan las serias máscaras de la "sabiduría"…
Me hago preguntas, me pregunto cosas sobre el sentido de mi vida y sobre el sentido de lo que hago, de lo que me circunda; me siento inquieto, agitado; siento que hay cosas importantes que tengo que entender, elementos esenciales que tengo que aprender, irremediables, insuprimibles, siento que hay una máscara vacía que desenmascarar, y que los cercos y las anestesias mentirosas que han sido puestas a "disposición" no me conciernen. Intuyo que lo que veo no es real, percibo que estoy vivo y que soy mucho más grande de lo que me dicen, más que una matrícula, que un consumidor, que un estudiante, que un mecanismo en el engranaje de un mundo establecido por otros y todo lo que me inducen a hacer tiene poco sentido: ¿en qué dirección van nuestras vidas? ¡Probablemente en una dirección de mierda! ¡En esta vida sin sentido se rueda hacia la nada!

La línea recta, las lecciones, el examen, todo bien; pero mi cabeza sobre el libro continúa pensando… y mi corazón escribe nuevas páginas, páginas ultrajosas y llenas de preguntas, páginas que unen y no hojas que dividen, que me separan de mí mismo y de quién está a mi alrededor…
A veces baja la noche, improrrogable, cegadora e inmensa, entonces LOS CUERVOS abren las alas y empiezan a cantar: a veces merece la pena "vivir" y no sencillamente existir.
El ejercicio de la no colaboración es nuestro canto, el desengaño es nuestra carcajada, el vacío frente a la violencia psicológica, económica y discriminatoria nuestra profecía, no queremos sólo estudiar y no queremos sólo enseñar, queremos conocer y queremos transmitir, pero sobre todo queremos crecer y queremos cambiar, transformar la realidad y no padecerla, aprender a describirla e interpretarla en lugar de "recitarla".
Los cuervos no quieren jefes, no tienen representantes y no se sienten representantes ni representados por nadie, ya que son una sensibilidad y un estilo de vida, y ríen de todos los que creen todavía en la autoridad de quien juzga, en la solemnidad de quien declama, en la inteligencia de quien decide, en la imparcialidad de quien explica, en la buena fe de quien habla de leyes económicas, en la objetividad de un sistema social y cultural perfectible pero no discutible, en un "mundo - mercado" dónde las personas y los pueblos son tratados como objetos, contenedores vacíos, consumidores, productores, dónde el derecho a vivir decentemente y a interrogarse sobre el sentido de la misma existencia es convocado en teoría y traicionado en la práctica. En una realidad que se presenta como obvia, deducida, perpetua, irreformable, "natural", ¿qué cosa podemos perder? ¡Nuestras cadenas! ¡Nada más que nuestras cadenas! ¡Volemos alto! ¡Soñemos! ¡Tratémonos bien! ¡Respetémonos!, ¡Organicémonos!, ¡Tramemos!, ¡Seamos verdaderos desertores de la infelicidad! Por que cuando nos reconozcamos, cuando todos nos hayamos encontrado, cuando volemos juntos, experimentaremos la Fuerza y entraremos como incubas nocturnos en los estantes vacíos, sobre los opacos escritorios de esta pobre gente que cree "controlar", esta pobre gente que cree "prever". ¡Así de corta, así de triste, así de decadente, así de miserable!
Este Manifiesto es un acto de alegría, de esperanza y de gratitud que cada rebelde dedica a los suyos, sean ellos profesores, estudiantes o gente de cada lugar, es un homenaje, un regalo, un himno a todos los que osan, que tiemblan, que intentan nuevos pasos hacia nuevas liberaciones, que intentan nuevas palabras; ¡Este manifiesto es para todos aquellos gigantes escondidos tras una aparente y caleidoscópica fragilidad, que intentan nuevas carcajadas, usan otras expresiones, arriesgan nuevos conceptos, se aventuran en nuevos gestos de cariño, se arriesgan a equivocar y a fracasar por que quieren superar los límites, el éxtasis, la inercia, el sin sentido y el dolor… y estas maravillosas personas se agitan, ¡y como se agitan! Se ruborizan, se comen las uñas, les tiembla la voz, les golpea más fuerte el corazón, les suceden muchas cosas imprevistas, extraños encuentros, insólitas situaciones, ya que están abriendo nuevas ventanas, están ampliando su mundo interior, están desequilibrando las últimas certezas, dentro de los "rápidos" de la historia humana. ¡Desquiciemos nuestros pudores, desvistámonos de los sellos de la imaginación, porque sabemos que no se puede construir aquello que no se puede imaginar! Los cuervos son la alegría, la denuncia, la rebelión, la desobediencia, la comunicación, la desinhibición. Los cuervos son alas que se abren, un pétalo entreabierto, la garantía de la precariedad de los valores de este momento histórico, un alud que arrolla sin herir, una ventaja estratégica insustituible, la fragilidad y el tremor de un nuevo desafío. Los cuervos son la sensualidad y la emancipación del vivir, una caricia inexperta y tranquilizadora, la fuerza de la luz que se hace espacio entre las grietas. Tené cuidado con el vuelo de los cuervos, tené mucho cuidado con lo que decimos, por que dentro de algún tiempo estaremos por todas partes.

LOS CUERVOS
Corre la voz.

Declaración de los derechos de los estudiantes

Somos estudiantes, profesores, empleados universitarios, e investigadores en el amanecer de este nuevo milenio, estamos aquí para percibir y testimoniar el nacimiento de una nueva sensibilidad, una sensibilidad que esta dejando atrás la prehistoria humana para entrar en una historia verdaderamente humana

Los estudiantes son el futuro de los pueblos: las nueva conquistas en la salud, en la educación, el mejoramiento de la calidad de nuestras vidas, dependerá de ellos. Por lo tanto ninguna variable “macroeconómica” debe estar por encima de este derecho ya que la educación no es un gasto sino una inversión...

Con esta Declaración se cierra el último párrafo, del último capítulo de la universidad de “las reglas y las normas, de las obligaciones, de la universidad del deber” y se abre uno nuevo, con un nuevo volumen. El volumen que corresponde a una nueva civilización: desobediente y multiforme, inquieta y desprejuiciada avasallante y exigente, se abre el capitulo de los: Derechos del estudiante. Y no se abre “formalmente” (como generalmente se usa en nuestras democracias), se abre seria y pretenciosamente. Y nos da muchísima pena, pero así es nadie absolutamente nadie podrá “evaluarnos” acerca de este nuevo volumen libre de copyright y no existirá ningún llamado a examen, ninguna anulación y no existirá ningún orden de merito, ningún estudiante que quede afuera. Solo existirá la organización autogestiva de los estudiantes y docentes más sensibles. Esta Declaración es un sutil susurro en el corazón de todos los estudiantes de todas las universidades y colegios del mundo. Ahora este susurro debe crecer, expandirse y no puede ni debe frenarse.

...DE MANERA QUE CADA SER HUMANO PUEDA EN UN FUTURO GOZAR DE UNA EDUCACION TAL QUE LE PERMITA DESARROLLAR UN CUERPO DE UN ATLETA, UN CORAZON DE POETA Y LA MENTE DE UN CIENTIFICO...

  1. DERECHO AL ESTUDIO: sin aceptar ABSOLUTAMENTE NINGUNA limitación (económica, logística, estructural, racial, sexual, ideológica, burocrática, meritocràtica, etc.)

  2. DERECHO AL CONOCIMIENTO: no simplemente a la transmisión de datos. Queremos aprender: a conocer, a conocernos, percibir el registro del propio pensar, desarrollar una visión desprejuiciada y critica de la realidad, agigantar la sensibilidad y desaprisionar nuestro desarrollo emotivo. Queremos descubrir, resolver, crear. Aprender a ver las cosas desde múltiples puntos de vista y en diferentes perspectivas. Un conocimiento amplio y estructural, no esquizofrénico y especialista. Exigimos, finalmente, un conocimiento “psicofísico” y no decapitado e inhibitorio. Pretendemos el derecho a conocer y gobernar nuestro propio cuerpo, pretendemos el derecho a emocionarnos, a desinhibirnos. Reclamamos el derecho a una vida plena.

  3. DERECHO A ELEGIR: todo, pero realmente todo. Elegir los momentos, los lugares, los horarios de las propias jornadas, los ritmos de estudio, el tiempo que se necesita emplear para concluir los estudios, sin méritos o descréditos. Elegir el plan de estudios según las propias aspiraciones y según las propias virtudes.

  4. DERECHO A DECIDIR: los estudiantes son el sentido de la universidad. Es, por lo tanto, deber de la universidad estar al servicio de los estudiantes y no al contrario. Debemos poder decidir sobre nuestra propia vida, sobre la política universitaria, sobre las elecciones administrativas, didácticas y extracurriculares. Decidir quienes serán nuestros profesores, quienes serán nuestros maestros.

  5. DERECHO A REPLICA: Significa poder discutir, evaluar, preguntar, o sustituir determinados docentes. Significa que una determinada evaluación, un determinado profesor o un determinado método de estudio puedan ser considerados como una opción y no como una imposición ineludible. La manera de actuar de los docentes, la didáctica que adoptaron, su sistema de evaluación, eventuales arbitrariedades, o determinadas cualidades, y el modo de tratar a las personas han de tomarse en cuenta. Debe existir la posibilidad de renunciar (singularmente o colectivamente) a un determinado profesor y a su método. Debe existir también la posibilidad de poder evaluar esos docentes con particular talento y sensibilidad. Los Docentes evalúan los estudiantes, los estudiantes evalúan los docentes: este es una buena manera de colaborar. Es imprescindible que el mismo derecho se extienda y ejercite con relación a las acciones y funciones que cumple el personal administrativo

  6. DERECHO A REBELARSE A poder poner en discusión lo establecido, las convenciones y las reglas sociales. Es la superación de lo viejo por lo nuevo. Es el derecho de emprender nuevos caminos, nuevas formas de lucha y nuevas reivindicaciones. Es tener la oportunidad, la posibilidad y los espacios para poderlo hacer. Poder organizarse, reunirse, desobedecer, despertando esa dialéctica generacional que hasta ahora fue el motor de la Historia. Es también el derecho a la imaginación, a la transformación y a la impugnación de las verdades absolutas.

  7. DERECHO A VIVIR SIN VIOLENCIA: Aprender, trabajar, estudiar, investigar, crear, acercarse a otras personas como probables amigos y no como posibles enemigos; divertirse, soñar, expresarse y gozar, sin ridículos prejuicios que han llevado la humanidad al borde del precipicio histórico. La nueva no violencia y la no discriminación son parte integrante de nuestra metodología de acción. Aspiramos a “reconocer” y “superar” la violencia en nosotros y en la sociedad; violencia que hoy se manifiesta en sus distintas formas: física, económica, racial, sexual, religiosa, psicológica, moral…

  1. DERECHO A LA INVESTIGACIÓN: En todos los campos y con todos los instrumentos posibles a disposición. Derecho a investigar y encontrar nuevos caminos. Derecho a la divulgación plena de los motivos y resultados de tales investigaciones, sean estas teóricas o experimentales. Este derecho hace, además, posible la orientación libre y espontánea hacia todos los campos de investigación, de conocimiento y de trabajo, hasta aquellos que puedan parecer inútiles a nuestros ojos actualmente.

  2. DERECHO A EQUIVOCARSE: Al intentar nuevos caminos a veces se llega a “callejones sin salida”: de este modo avanzó la humanidad. Queremos soñar nuevos horizontes, abrir nuevos recorridos, sentir en nuestra piel el temblor potente y calido de nuevos intentos, de ulteriores aventuras, de nuevos aciertos, jugar y arriesgar a equivocarnos, ¡pero serán nuevos errores! No la enésima repetición histórica de los mismos errores conocidos.

  3. DERECHO A LA COMUNICACIÓN: En los lugares de estudio, en los lugares en donde se expresan las diferencias humanas. Poder considerar un docente como un “guía”, una orientación en el descubrir de un nuevo mundo que se abre ante nosotros. Es poder tratar a un colega de curso como un compañero de aprendizaje y no como un competidor con el cual lucharemos para un hipotético puesto de trabajo. Poder utilizar los recursos tecnológicos que permiten hoy en día el continuo intercambio de ideas, informaciones o experiencias a nivel global e interpersonal.
    Este es también el derecho a entrar en comunicación profunda con sigo mismo y es el derecho a descubrirse: a través del conocimiento y el intercambio de diferentes pueblos y culturas. Este es entonces el derecho a la diversidad… diversidad es comunicación y “multiformidad”! Una comunicación multiforme en las ideologías, en la espiritualidad, en la religiosidad o ateismo, en las costumbres, en las razas, en las creencias, en la sexualidad y sus multíplices expresiones.

  4. DERECHO AL SENTIDO DE LA VIDA: Reconocerse “seres humanos” y no matriculas, usuarios, números, sectores de rédito… Derecho a interrogarse sobre el significado de la propia existencia sin pudores ni autocensuras. Tener la capacidad de estar con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo. Por eso es también el derecho a encontrar un sentido a lo que se está estudiando, poniendo lo que hemos aprendido al servicio del desarrollo de la humanidad y no de las tristes multinacionales.

  5. DERECHO A LA RECIPROCIDAD CON EL RESTO DE LA POBLACIÓN: La Universidad no es una elite y debe abrirse a la comunidad, ya que puede sostenerse gracias al esfuerzo de toda la población y de generaciones de trabajadores. El imprescindible compromiso ético que le corresponde es, además, el rechazo de cualquier forma de colaboración con poderes militares, políticos, económicos que, explícitamente o hipócritamente, quieran utilizar “el conocimiento” para subyugarla al servicio del egoísmo, de la opresión o de la destrucción. La salud, la educación y la calidad de vida de los pueblos son parte integrante de sus preocupaciones y ocupaciones sociales. Su gesto supremo de reciprocidad con el pueblo consiste en ponerse al servicio de una nueva humanidad, libre de todo tipo de violencia o discriminación. Su acto más grande de coraje es el de poder imaginar impudorosamente una nueva civilización planetaria en donde cada ser humano pueda crecer desarrollando el cuerpo de un atleta, el corazón de un poeta, la mente de un científico.


Compromiso ético fundamental

“[…] las guerras no son un fenómeno “natural” e inevitable, sino el resultado de elecciones hechas por seres humanos concretos; de elecciones hechas por tantos científicos y técnicos que no han dicho No ante el uso destructivo de sus descubrimientos y de sus conocimientos; de elecciones hechas por políticos, militares, industriales que han enmascarado o tergiversado la verdad acerca de la guerra y de las armas, que han encubierto sus ambiciones, sus deseos de poder y dinero con palabras tales como “patria”, “dios”, “libertad”, “cultura”, “civilización”, “nuestros valores” etc.
En realidad, una enorme responsabilidad recae sobre los científicos y los técnicos. Si ellos pudieran decir No a la utilización destructiva de la ciencia, si se creara un gran movimiento en contra de las armas y las guerras emanado de las universidades y centros de investigación de todo el mundo, entonces, los políticos y los militares tendrían un espacio muy reducido para aventuras bélicas de cualquier tipo […]”
Conferencia de S. Puledda, Un compromiso ético para los científicos. Universidad de California, Berkeley EEUU. 3 de octubre de 1996

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Nosotros, profesores, estudiantes, científicos, profesionales de distintas carreras, de distintas universidades, en distintos lugares del mundo.
Comprendemos que la violencia y la guerra han estado arraigadas por demasiado tiempo.
Comprendemos que la responsabilidad del científico que diseña y construye un arma, no es menor que la del político que declara la guerra, ni de quien la justifica ideológicamente. Tampoco es menor la responsabilidad de quienes inventan nuevos medios a fin de manipular, acallar, atormentar la conciencia de los pueblos. Comprendemos que si bien la guerra mata, la indiferencia y la manipulación también. 

Por ello nos comprometemos públicamente a no poner nunca nuestros conocimientos a favor de la guerra, la destrucción, la manipulación, el egoísmo y la opresión
No pondremos nuestros conocimientos a favor de cualquier causa que propicie un valor más alto que la vida.
En cambio nos comprometemos a poner nuestros conocimientos al servicio de la justicia y de la reconciliación, para aliviar la fatiga y el hambre, el dolor y el sufrimiento de la Humanidad, para arrancar la mordaza de la boca de los oprimidos, para darles voz y darles confianza.
Nos comprometemos a usar nuestros conocimientos solo y exclusivamente para vencer el dolor y el sufrimiento, para humanizar la tierra.